El hombre siempre manifestó una predilicción especial por las alturas y en ellas fijó en más de una ocasión sus sentimientos religiosos relacionándolas con las moradas de los dioses. Se prodría decir que el hombre se siente más desligado de los lazos terrenos cuanto más se acerca al cielo y quizá es por ello que tienda santificarlas y hacerlas centro de sus creencias y supersticiones religiosas.

      Entre las montañas y picos sagrados gallegos más destacados, está el Pico Sacro ó Mons Sacer, la montaña del Pindo, El Monte Aloya, etc.. En la mayoría de estos lugares existen también, cuevas o pasadizos que son el origen de multitud de leyendas.